Santo Domingo.- Luego de una jornada de mucho tráfico vial y movimiento en los centros comerciales y aglomeraciones de clientes que no respetaban las medias sanitarias al tratar de aprovechar las ofertas del viernes negro, la calma retornó esta noche a Santo Domingo tras la instalación de los retenes de seguridad como parte del habitual toque de queda para contrarrestar la pandemia.

Pese a que en algunos negocios fueron visitados de forma masiva por compradores ávidos de descuentos, los comerciantes insisten que las ventas fueron inferiores a años anteriores.

Tanto autoridades, pequeños empresarios e incluso los mismos clientes manifestaron su preocupación ante un brote del coronavirus, ya que la jornada de compras se caracterizó por la falta de distanciamiento físico y el uso inadecuado de mascarillas.

La cantidad de personas que se movilizó a las diferentes plazas comerciales quedó por debajo de las expectativas, de acuerdo a los gerentes en algunas tiendas.

En arterias comerciales como la de la avenida Duarte la pandemia impactó negativamente en las ventas, pese a los especiales que ofertaban las tiendas.

Pese a la incertidumbre que genera los niveles de contagio del virus, algunas personas decidieron salir a los centros comerciales a aprovechar los especiales por el Black Friday.